Sistemas de Clasificación

El problema de la clasificación de las Dificultades del Aprendizaje:

Dada la variedad de sujetos que pueden incluirse bajo la denominación de DA, su clasificación nos permitirá identificar y conceptualizar de manera adecuada el rango de problemas considerados en este constructo. La clasificación se considera como un elemento esencial para resolver problemas en la investigación, para la comprensión y el avance científico del área.

El trabajo no es fácil; la clasificación de fenómenos en diversas categorías, debe de reunir ciertas características generales (Cuadro 1.1).

Cuadro 1.1

Los debates generados por esta dificultad enriquecen el panorama, muestran las implicaciones en campos afines, las ventajas y limitaciones de cada una de las propuestas realizadas. Una primera cuestión se refiere a la misma necesidad de clasificar: por un lado hay quienes afirman que las clasificaciones de las DA no son innecesarias porque éstas tienen características idiosincráticas, y en el otro, se señala que son básicas para entender el objeto clasificado.

Según Blashfield y Draguns (1976), las clasificaciones deben servir a lograr cinco objetivos: la nomenclatura, la recuperación de la información, la descripción, la predicción y la formación de conceptos. Por otra parte, Morris (1988) destaca dos objetivos: Facilitar la comunicación entre el personal del campo de estudio y facilitar la predicción, tanto en cuanto al tipo de tratamiento diferencial como en cuanto a las tareas preventivas.

Aunque la mayoría de los estudios han clasificado las DA en base a la ejecución en tareas académicas, en la actualidad no existe consenso acerca de ningún esquema clasificatorio. Incluso hay autores que se apartan de estos criterios de clasificación habituales, como McKinney (1984, 1990), que usa el criterio de “Conducta manifiesta en el aula”. Este consenso no se ha alcanzado a pesar de que se haya encontrado consistencia entre varias propuestas y se hayan estudiado concienzudamente algunos subtipos concretos.

Modelos de clasificación:

Blashfield (1993) enumera cinco tipos de modelos clasificatorios: El modelo de prototipos, el modelo basado en dicotomías, el modelo monotético, el modelo politético y el modelo dimensional.

a) Modelo de Prototipos: Clasificaciones basadas en casos prototípicos. Las categorías de la clasificación no se definen enunciando listas de características asociadas a cada una de ellas sino proponiendo casos ejemplares o prototípicos que representan cada categoría (Cantor, Smith, French y Mezzich, 1980; Smith y Medin, 1981). El modelo emplea la historia de casos para mostrar conceptos diagnósticos, ya que tales historias son representaciones de los conceptos y de esta manera pueden ser asimilados rápidamente. El problema de esta clasificación es que al considerar al caso más representativo de la categoría o el concepto, da una definición extensiva que no describe sus límites.

b) Clasificaciones basadas en dicotomías: Consiste en disponer de una lista de rasgos a observar en cada sujeto para determinar su pertenencia a una u otra categoría de la clasificación. La particularidad es que cada rasgo viene dado por una expresión dicotómica (extroversión - introversión). Entre las ventajas podemos señalar la facilidad con la que cualquier persona puede dicotomizar cualquier variable observable. Y las clasificaciones dicotómicas consiguen de un modo destacado el segundo de los propósitos señalados para las clasificaciones. Aunque un problema es quepueden generar un número excesivamente grande de categorías, eso y, no todas las variables de interés para una clasificación pueden ser dicotomizadas.

c) Clasificaciones monotéticas: Una definición monotética de una categoría clasificatoria es aquella en la que se enumeran los rasgos necesarios y suficientes para que un caso pueda ser incluido en ella. Suele estar asociado a una visión etiológica de la clasificación característica de enfoques médicos. Este es un modelo reduccionista que intenta explicar la conducta anormal en términos de procesos fisiológicos. Una de las críticas más repetidas hacia este modo de clasificaciones es que exige una homogeneidad absoluta que no es posible alcanzar en las características que se definen.

d) Clasificaciones politéticas: La definición de cada categoría adopta la forma de un listado de características, pero para considerar un sujeto como perteneciente a una categoría no es necesario que participe de todas las características que la definen, es suficiente con que posea un subgrupo de ellas. En una definición politética ninguna de las características que la constituyen es necesaria por sí misma. En el caso de las distintas patologías o dificultades, este tipo de definiciones no exigen que cada sujeto manifieste todos los síntomas que definen un trastorno para que sea diagnosticado con él, de manera que permite relajar el requisito de homogeneidad dentro de cada una de las categorías que puedan establecerse. Sugiere que los conceptos diagnósticos deberían asociarse a grupos de pacientes cuyos síntomas sean semejantes (Jain y Dubes, 1988).

e) Clasificaciones dimensionales: Puede considerarse como un modelo de medida, ya que asume que se pueden organizar los síntomas en términos de factores de nivel superior que representen la varianza sistemática de las medidas observables. No requiere el agrupamiento homogéneo de los sujetos en base a síntomas semejantes, como sucede con el modelo politético. Tiene sus limitaciones, no se ha mostrado muy útil de cara a la organización de la información científica del campo, no proporciona la nomenclatura necesaria para referirse a grupos de personas afectadas, nombres que son necesarios para la configuración del lenguaje del área. Aunque, parece ser que en la práctica profesional han pesado más los aspectos negativos, y por ello tienden a evitarse los modelos dimensionales, ya que se necesitan términos para describir los agrupamientos de las personas afectadas. 

La subtipificación empírica:

Conforma un conjunto de procedimientos diseñados para identificar grupos de sujetos lo más homogéneos posible a partir de una serie de datos multivariables, representando un método que impone un cierto orden en una colección heterogénea de entidades. Entre las ventajas de este procedimiento está que los resultados de las investigaciones sobre subtipificación pueden añadir precisión a la investigación. Otros logros igualmente importantes se refieren a la comprensión de la etiología y del curso de desarrollo de las DA.

Aún así, Speece y Cooper (1991) señalan cuatro críticas a la subtipificación empírica porque no la consideran una forma válida de proceder: La subtipificación es un heurístico poco sensible porque no da pistas para la intervención, cada uno de los distintos subtipos equivale a cada una de las diferentes aptitudes por lo que subtipificar conduce al mismo destino, la subtipificación no conduce a la descripción de las DA, y la subtipificación es reduccionista y peligrosa.

 Clasificación empírica versus clínica en las Dificultades del Aprendizaje:

Las clasificaciones empíricas son aquellas que proceden de la investigación y las clasificaciones clínicas son las que se derivan de la práctica profesional. Aunque estas denominaciones no sean precisas, pensamos que nos facilitarán la tarea de expresarnos (Tabla 1.1).

Tabla 1.1

El diseño y la aplicación de cualquier clasificación de los escolares con DA requiere informaciones procedentes de ambas orientaciones, así que se debe alentar la interacción entre ellas. Sin embargo, la mayoría de los sistemas alternativos de clasificación de las DA se han desarrollado a partir del enfoque clínico-racional. Ningún estudio de clasificación con enfoque empírico ha proporcionado descripciones teóricas válidas y útiles, debido en parte a que la mayoría de las clasificaciones empíricas se han realizado a partir de datos previamente recogidos.

El enfoque clínico tiene un modelo de clasificación que han aprendido a partir de la práctica profesional y que incluye a sujetos con otros problemas. Por ende, tiene una perspectiva más global. Por el contrario, muchos investigadores empíricos se centran sólo en un grupo o en una característica, constituyendo este hecho una limitación importante que condiciona los resultados.

Con la mayoría de los clínicos lo normal es que tengan un modelo a priori de clasificación que contemple todos los grupos posibles y la mayoría de las veces utilizan un enfoque politético o híbrido de agrupación de características para identificar a los sujetos que pertenecen a cada grupo. Los investigadores empíricos usualmente evalúan y desarrollan sus propuestas dentro del enfoque clínico-racional, mediante este procedimiento pueden valorar los sistemas de clasificación clínico-racionales y proponer modelos alternativos más útiles y válidos.

 El modelo de clasificación clínico-empírico de H.A. Skinner:

Skinner (1981) proporcionó una metodología para incorporar las perspectivas clínica-racional y empírica-estadística dentro de un mismo esquema. El modelo cuenta con tres componentes esenciales que representan los puntos teóricos y pasos metodológicos en cualquier investigación sobre la clasificación. Estos componentes son:

a) La especificación a priori de un modelo de clasificación teórico por parte del profesional o el estadístico:

  • Explicitar el propio modelo: Incluye el propósito y el tipo de sistema de clasificación propuesto, descripciones a priori de los posibles grupos o categorías que formarán parte del modelo, precisar y describir las características para la evaluación de las similitudes y diferencias entre los miembros de los diferentes grupos hipotéticos, evaluación que implica una comprensión de la distinción teórica entre grupos monotéticos, politéticos e híbridos; y especificar a priori las relaciones esperadas entre los grupos hipotéticos y los atributos externos no utilizados para definirlos.
  • Identificar modelos alternativos de clasificación: Busca que puedan utilizarse con fines comparativos, de manera que se puedan identificar claramente los modelos más útiles.
  • Operativizar el modelo: Hacer el modelo operativo requiere el desarrollo de una estrategia adecuada para el muestreo de aquellos sujetos que podrían considerarse con DA y aquellos otros que constituirían los grupos de contraste adecuados.

b) La validación interna del modelo de clasificación, tras su operativización: Este componente se refiere a la evaluación de la consistencia y la confiabilidad de la clasificación. La evaluación de la discrepancia en las definiciones de los sujetos con DA muestra que a medida que los criterios de identificación se hacen más estrictos, la cobertura de las definiciones disminuye, es decir, bajo criterios menos estrictos las diferencias entre los grupos son menores.

c) La validación externa del modelo de clasificación: Incluye la identificación de diferencias grupales en términos de descriptores externos, resultados del desarrollo y efectividad del tratamiento. Si estas diferencias no existieran el sistema de clasificación no tendría ninguna aplicación clínica, empírica o predictiva. 


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