Ruta histórico-oncológica de la Nosología Psiquiátrica
Dentro del campo de las clasificaciones de los trastornos mentales el DSM es un referente para la psicología clínica desde 1952. Aquí te mostraremos una breve historia acerca del campo de clasificación de los trastornos mentales (imagen 3.1 y 3.2)
Versiones del DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders)
DSM-I (1952)
El DSM-I apareció como una recopilación del IDC-4 (1948) y de la mano de dos personalidades: Meyer (psiquiatría organicista) y Menninguer (psicoanalista) además de la colaboración de los psiquiatras del Ejército y los médicos del NIMH. Hubo colaboración de dos instituciones y dos fuerzas vivas de la época.
El primer DSM tuvo una acogida fría y un uso limitado. Un estudio, sobre el consenso diagnóstico de los que lo utilizaban, mostró que era alto para las psicosis con base orgánica, pero malo en otras categorías (Smith y Fonda, 1952). Las críticas menudearon desde la Psicología, por ausencia de criterios y el uso de etiquetas diagnósticas sin que hubiese una identidad en los conceptos, tal como señalaron H.J.Eysenck (1952) y R.B.Cattell 1957)
DSM-II (1968)
Un año después del IDC-8 (1967). La revisión limitó la influencia de Meyer, mientras creció la influencia del psicoanálisis y los neokrapelianos que juntos podían extender su uso por profesionales. Supuso la novedad de aplicar el modelo médico a los síndromes mentales haciendo clusters sintomáticos. Se intentó confluir con el IDC-8, pero, lejos de conseguirse, las diferencias se ahondaron; de hecho el DSM-II incluyó 39 categorías más que el IDC-8. Hubo también discusiones sobre terminología especialmente en esquizofrenia. Nadie quedó satisfecho. Así que un año después de su aparición comenzó su revisión.
DSM-III (1980)
El grupo de trabajo (Task Force) estuvo liderado por, R. Spitzer, que con su equipo había publicado previamente el Research Diagnotic Criteria RDC. Junto a Spitzer había otros colaboradores de prestigio internacional. Los objetivos eran: a) expandir el uso del DSM a todos los profesionales, b) diferenciar los niveles de severidad de los trastornos, c) mantener la compatibilidad con ICD-9, editado en 1978, d) establecer criterios diagnósticos con bases empíricas e) evaluar las quejas emitidas por profesionales y pacientes representativos (Millon, 1996).
Se incorporaron criterios de inclusión y exclusión para cada categoría, siempre que hubiesen sido empíricamente comprobados y también la edad de comienzo, duración, incidencia y prognosis. Esto mejoró la fiabilidad y validez de los diagnósticos.
Los ejes incorporados han sido los siguientes: I Síndromes clínicos, II Problemas de desarrollo infantil y trastornos adultos, III Trastornos con causa orgánica, IV Intensidad y severidad de los estresores psicológicos, y V Adaptación del paciente en el último año. A pesar de que el DSM-III continuó siendo teórico, se mantuvo muy fiel al fisicalismo, aunque se notó la participación de los psicólogos en su confección.
DSM-III-R (1987)
Esta revisión la hizo también el grupo de Spitzer y consistió en la reorganización de algunas categorías (trastornos afectivos, hiperactividad). y mejoras en el Eje IV y la inclusión en el Eje V de un índice que permite precisar el grado de adaptación del paciente (Global Assessment of Relational Functioning, GARF) . Esta revisión logró un gran impacto y el uso del DSM se generalizó.
DSM-IV (1994)
En esta ocasión, el grupo de trabajo lo dirigió Allen Frances en colaboración con muchos grupos internacionales que cuidaron su compatibilidad con el IDC (Widiger et al., 1994).
Los objetivos de la revisión fueron: a) brevedad de criterios; b) claridad de lenguaje; c) declaración explícita de constructos; d) recolección de datos empíricos recientes (Spitzer et al., 1994); e) coordinación con ICD-10. El DSM-IV hace cambios los trastornos mentales orgánicos desaparecen y se incorporan nuevos como ‘trastornos de la alimentación’, ‘delirio’, ‘demencia’ y ‘amnesia’, ‘trastornos cognitivos’ y ‘trastornos del desarrollo severos’, (síndrome de Rett, síndrome de Asperger’). También fueron remodelados los trastornos sexuales infantiles. En el eje IV, se incluyeron muchos más acontecimientos estresantes, y se transformó en el V, el número de escalas para evaluar la desadaptación.
DSM-IV-TR (2000)
Ha sido llevada a cabo por un grupo de trabajo liderado por A. Frances y un prestigioso grupo de expertos para cada una de las secciones del manual. Las secciones permanecen y se han añadido párrafos de clarificación, como el uso del juicio diagnóstico, y las categorías diagnósticas. Se han aumentado las instrucciones para cumplimentar el GAF. Se han añadido algunas precisiones en los trastornos infantiles como en el Trastorno de Déficit de Atención/ Trastorno de Hiperactividad respecto a sus subtipos, sobre la prevalencia de los Trastornos de Comunicación, Separación, Alimentación y Pica, sobre el comienzo del Autismo y algunas alteraciones genéticas del de Rett y aspectos diferenciales del de Asperger. Se añaden varios retoques sobre los Tics.
DSM-5 (2013)
Resurgieron los principios de validez elaborados por Kendler. Estos principios incluyen información importante sobre personalidad premórbida, demografía, factores precipitantes, funcionamiento individual global y parámetros de tests psicológicos y biológicos, consistencia diagnóstica y respuesta al tratamiento. Esta etapa del proceso de desarrollo del nuevo Manual fue particularmente rica en pronunciamientos ontológicos
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